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Luego de tantas luchas y tantas muertes por abolir la esclavitud llegamos al siglo XXI entregándonos nuevamente a ella y sin oponer la más mínima resistencia; peor aún, la buscamos.

Es que la jornada laboral tal como la conocíamos con horarios determinados tiende a desaparecer de la mano de los aparatos de comunicación que la prolongan y hasta la eternizan y, en este sentido, los teléfonos inteligentes aparecen liderando esta tendencia.

Así, las empresas entregan a sus empleados estos smartphones a través de los cuales poder mantener un contacto permanente. Sin embargo un estudio publicado por la Sociedad Británica de Psicología sostiene que su uso aumenta los niveles de estrés debido a la obsesión que produce recibir mensajes. Esto es así  a tal punto que sienten “vibraciones fantasma”, tienen la sensación de recibir notificaciones que en realidad no existen. Y esto se extiende también a quienes no los usan con fines laborales.

Los smartphones fueron creados para ayudar a los trabajadores a gestionar su carga de trabajo permitiéndoles acceso a mensajes y alertas, mientras estaban fuera de la oficina. Sin embargo, un día dieron el salto al mercado masivo con sus miles de posibilidades gracias al acceso a internet y a las redes sociales. De esta manera, esta dependencia se hace cada vez más masiva.

“No hay dudas de que han facilitado ciertas tareas pero también se han transformado en oficinas virtuales que hacen que las personas estén permanentemente atentas a notificaciones, respuestas, llamadas, vencimientos, cotizaciones y otros. Esto los lleva a tener un nivel de exigencia física siempre elevado y que no encuentren un descanso reparador; como no hay sosiego, se produce un circuito generador de estrés”, explica el psicólogo mendocino Walter Motilla, presidente de la Sociedad Argentina de Terapia Integrativa.

Esto tendrá consecuencias más graves según las características de la personalidad: aquellos con mayor grado de compromiso y obsesivos terminan adictos al trabajo. Son quienes encuentran en el trabajo el centro de su realización personal.

Así, el espacio de trabajo invade otros y esta actividad resta importancia a otras incluyendo a la  familia, el ocio y los amigos.

La obsesión por estar conectado se ha convertido en un círculo vicioso en el que las personas más estresadas fueron las que sintieron más necesidad de estar consultando constantemente su teléfono inteligente, concluye el trabajo británico. Según Richard Balding, responsable de la investigación, los empleadores deberían considerar seriamente la carga que los smartphones ponen en sus trabajadores.

“El uso de teléfonos inteligentes está aumentando a un ritmo rápido y es probable que veamos un aumento en el estrés asociado en la tensión producida por las redes sociales”, concluye el investigador. Considera que este estrés generado es negativo para las empresas y que la solución está en poner un mayor control, ya que las organizaciones tienen éxito si sus empleados están en las mejores condiciones para trabajar. Por lo que si les interesan sus empleados, las empresas deberán pedirles que apaguen los móviles, mandar menos mensajes fuera del horario laboral o estar alerta a conductas adictivas.

Tener el control
Para el magister en psicoanálisis Roberto González, esto guarda relación con una necesidad de tener el control: “Parece que así se domina la noción de tiempo y el espacio, y se puede estar en varios lugares al mismo tiempo. Pero esto tiene un costo psíquico importante que determina una alienación del sujeto que está diluido esperando esos llamados o mensajes y no puede disfrutar de su tiempo libre”. Estar con todos los sentidos puestos en esto implica un desgaste, agotamiento físico y estrés. Asimismo, hay que decir que el control es ilusorio porque no todo puede resolverse de esta manera.

Los más afectados son quienes tienen entre 25 y 50 años, y son más vulnerables a esto los hombres que siempre tienen la necesidad de tener control de todo. Sin embargo las mujeres también deben lidiar con varias cosas al mismo tiempo como trabajo, hogar, hijos y usan este aparato para estar al tanto.

El profesional explicó que se llega a la consulta por otras causas como angustia, depresión, falta de sentido existencial o problemas de pareja y que muchos llegan hasta con tres teléfonos que no pueden apagar. No es que la conectividad sea el desencadenante pero sí es funcional al problema de fondo y colabora en su agudeza.

Más esclavitud
Mientras más conexión hay, más esclavitud, asegura Motilla, y en este sentido parece que la escalada es imparable ya que el mercado ofrece cada vez más dispositivos para tal fin, como las tablets. “Se puede ver a la gente en contacto virtual permanente y satisfecha pero están en una reunión familiar como aislados, casi autistas pendientes de su celular”.

El profesional explica que llamativamente una de las acepciones de “Blackberry” (una marca lider de este tipo de aparatos) es la que hace referencia al grillete y la cadena que se ponía a los presos o esclavos, así uno está siempre a disposición del jefe.

Se destacan tres circunstancias determinantes en esta situación. Una es la adicción al trabajo o la mayor demanda por parte de los empleadores con una disponibilidad full time. Otra es la accesibilidad a través del teléfono a las redes sociales, que vienen a llenar un vacío existencial:

mientras más abultada la agenda de contactos la gente se siente más acompañada. Y finalmente, el mercado tecnológico que ofrece novedades permanentes y hace a la gente estar pendiente de ellas. “Mientras más funciones o posibilidades de contactos tenga el teléfono, más status otorga; parece que se es más importante”, dice Motilla.

Se recomienda establecer tiempos sin celular ni conexión para poder disfrutar del tiempo fuera del trabajo y las responsabilidades.

Publicado en: losandes.com.ar
 Actualmente el estrés forma parte de la vida cotidiana y cada vez más se asocia a todos los males del ser humano; en niveles altos provoca ansiedad, depresión e incluso problemas intestinales. Un fuerte detonador de estrés es el trabajo. De hecho, después del dolor de espalda, es el segundo problema de salud asociado a las jornadas laborales.
 
En épocas de crisis como la que atravesamos, muchos empleados ven en peligro su puesto de trabajo, por lo que no pueden 'permitirse el lujo' de ponerse enfermos. Pero, ¿qué hacer cuando es el propio entorno laboral el que se convierte en factor de riesgo? Preferimos trabajar, aunque no nos encontremos en óptimas condiciones, a perder nuestro empleo. 
 Para la mayoría de los trabajadores, diciembre es una temporada para tomarse unos merecidos días de decanso para compartir con sus seres queridos y disfrutar de las tradiciones que se realizan por navidad y año nuevo. Para otros trabajadores, en cambio deben continuar sus habituales jornadas de trabajo, como si fuera otro día cualquiera del año.
 Las oficinas con entorno que fomenten la creatividad son una de las últimas tendencias impuestas por la nueva generación de CEOs. Personas jóvenes que buscan implantar aires de creatividad y eficiencia, lejos del estrés que normalmente rodean los lugares de trabajo.

Gigantes como Google y Facebook fueron los primeros en implantar esta tendencia de oficinas; sin embargo y en vista de los buenos resultados, cientos de empresas en el mundo terminaron por seguir sus pasos. Te invitamos a conocer los ejemplos insignia:



Ya empieza a sentirse en todos los niveles laborales la enfermedad de la temporada.  Ya los trabajadores comienzan a contar los días que faltan para que paguen las tan ansiadas Utilidades, Aguinaldos, Bonos y demás aportes económicos que se pagan en diciembre y con eso comienza a desencadenarse los síntomas caracteristicos de la Naviditis, una ansiedad, una especie de competencia por conseguir las cosas, una prisa por hacer todo, como si ya no hay tiempo. 

Otros síntomas son: cansancio o agotamiento después de un esfuerzo mínimo, disminución o aumento del apetito, dolores de cabeza, gastritis, dificultad para mantener la atención y la concentración, lo que ocasiona problemas de memoria. En esta etapa del año, se da la tendencia de comprar, beber o comer con exceso, el resultado, malestares físicos, sobrepeso, enfermedades e incluso accidentes.

Esa Naviditis te impulsa a hacer compras, compras, compras, gastos, gastos y más gastos. La ley creada por el inglés Cyril Northcote Parkinson en 1957, mejor conocida como “La ley de Parkinson”, establece que “Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos” o dicho en criollo “Mientras más ganamos, más gastamos”. El estudio que lo llevó a esta conclusión, lo hizo para confirmar la ineficiencia del gobierno inglés administrando los recursos del Estado.
Esta ley se cumple en la economía de un gran porcentaje de nosotros los venezolanos. Las empresas pagan utilidades a sus empleados, pero ese dinero retorna multiplicado a su capital, tan sólo días o semanas después. ¿Por qué? muy sencillo, una gran cantidad de personas salen a gastar todas sus utilidades y hasta el dinero del cual no disponen, en compras; algunas necesarias, y una buena parte nada asertivas.
La alegría de recibir utilidades o aguinaldos, dura horas, al igual que un aumento salarial. Las cobramos y en una semana o menos, nuestra situación económica está en el mismo sitio. Veamos algunas razones:
  1. Tantas emociones juntas, nos hacen perder el control de nuestro dinero. Entiéndase, Niño Jesús o San Nicolás, estrenos de ropa, rumbas, celebraciones, centro comerciales y regalos. Las continuas excitaciones de esta época, también nos llevan a cometer excesos en la comida y salud. Hay como una presión, una fuerza externa, cuyo origen desconocemos y la cual no podemos controlar, pero que nos hace gastar, gastar y gastar. ¡Algo así como si el mundo se terminará todos los 31 de diciembre al darnos el feliz año!
  2. Dejamos acumular deudas durante un año para cancelarlas con las utilidades.
  3. Nos creamos ilusiones porque en diciembre sí tendremos bastante dinero, pero nuestra actitud y administración de las utilidades será igual a la de nuestro salario el resto del año: gastar más de lo que nos ingresa.
  4. Derivado del punto anterior, si no controlamos nuestro dinero mediante presupuestos quincenales, para administrar nuestro salario, que es limitado; en diciembre mucho menos, pues contaremos con más cantidad.
  5. La publicidad que nos bombardea (televisión, vayas, medios impresos, revistas, radio, etc.), es más fuerte en esta época, directa, orientada a jugar con las emociones y con un objetivo claro: hacernos gastar, porque saben que tenemos más dinero en esta época. Así de fácil. ¿Habrá escuchado estas frases?: ¡Ahorre! ¡Ahorre ahora! ¡Aproveche! ¡Llegaron las ofertas! ¡Llegó mercancía nueva! ¡Es su oportunidad! ¡Disponible hasta agotarse la existencia! ¡Llame ya! ¡Es la última pieza! ¡No espere más! ¡Regálese, se lo merece! ¡Para usted y su familia! ¡Corra, corra!
  6. En esta época todo aumenta ¡muchísimo!, se juntan inflación y especulación. Y de esta manera muy poco le rendirán las utilidades, que tanto sacrificio le costaron.
La navidad en efecto, es una época para compartir y renovar o fortalecer lazos familiares, de amistad y sobre todo con uno mismo y el Universo; porque el origen de ésta es precisamente religioso. Sin embargo, también es necesario pensar en ahorrar o invertir una parte, de aquello que nos costó tantos madrugonazos, colas interminables, conflictos laborales, preocupaciones, estrés, cansancio y hasta problemas de salud, durante todo un año.
Si desea entender las causas de este círculo vicioso, no puede dejar de ver en YouTube el documental “La historia de las cosas”. Pero véalo sólo cuando disponga de tiempo (21 minutos); y si lo hace con su familia directa, pues mucho mejor.

“La idea no es que no gastemos en esta época. Esto sería imposible, sino, actuar con más prudencia y consciencia; tratando de ser lo más racional posible, al momento de comprar”.

A continuación diez (10) sugerencias, que me han funcionado:
  1. Haga un presupuesto específicamente para las utilidades y ajústese a él. Si tiene deudas, y es lo más seguro, páguelas (parcial o totalmente), pero prevea quedarse con algo de ese monto que recibió. Por lo menos el 10% , si no puede con este porcentaje, entonces ahorre el 5%, pero por favor no lo gaste todo.
  2. Mientras realice el presupuesto, piense de manera reflexiva y honesta, qué cosas son realmente imprescindible de comprar, así como las deudas que debe cumplir; asígnele prioridades. Si hay gastos que pueden esperar hasta enero, mucho mejor, porque llegarán ofertas. Los comerciantes querrán salir de la mercancía que le quedó fría. Un buen ejemplo es GOS de la tienda Beco, que ofrece hasta un 30% de descuento. Pero igual, aplicando un criterio razonable al momento de comprar.
  3. Si usted vive en o cerca de Caracas y es todo terreno, es decir, que no es tan sifrino (a) y le echa pichón a hacer rendir su dinerito, busque un día o una hora que le sea cómoda (mientras más temprano mejor) y váyase al Mercado La Hormiga, mejor conocido como el Mercado de El Cementerio. Mejor aún, puede ir a Telares Los Andes, más amplio, organizado y está en la misma zona. En diciembre del año pasado, compré quince regalitos, para mi familia y no gasté más de Bs. F. 1.700,00. Se consiguen artículos de cualquier calidad. Este fin de semana pasado lo visité, y me sorprendió ver los mismos precios que el año pasado. Mucha ropa que allí venden, se consigue en los Centros Comerciales, pero a precios muchos más altos. ¡Es una opción! Numerosa clase media compran y venden allí. Pero siga esta sugerencia, sólo si está auto convencido (a). Si decide hacerlo, vístase lo más sencillo posible (blue jean, franelita y zapatos de goma), sin cartera de mano y preferiblemente acompañado (a). Y si va con carro, estacione en el Centro Comercial Multiplaza Victoria; caminará un par de cuadras para llegar.
  4. Evite usar la tarjeta de crédito en esta época, a menos que esté dentro de su presupuesto y vaya a pagar esos consumos en la próxima facturación, sin intereses. De lo contrario, pudiera inflarla mucho y llegar a enero con más deudas. Es más conveniente usar la de débito, por seguridad personal y control de su dinero.
  5. Ya sabemos que los fraudes bancarios cada día son más frecuentes, y en diciembre peor aún. Muy pendiente con mantener el control de sus cuentas bancarias y tarjetas de crédito.
  6. Controle al Niño Jesús que todos llevamos por dentro, y también a sus hijos. La cantidad de juguetes debe ser bien pensada, y no caer en el engaño de que mientras más peroles tengan los niños, más felices serán. Mucho dinero malgastado por padres, están en los closets transformados en juguetes, para luego ir al pote de basura.
  7. Tampoco caiga en la trampita de la moda, porque fulano (a) se compró el último celular, zapatos de moda o cualquier otra artículo. Sea original, esto le traerá más abundancia material y personal. Aprenda a decir “no”, a las situaciones y personas que le causan gastos innecesarios.
  8. No haga caso a economistas y especialistas entrevistados frecuentemente en radio y televisión, recomendando hacer compras, para no perder su poder adquisitivo, porque en Venezuela no vale la pena ahorrar, debido a la alta inflación. Esto es una media verdad, por dos razones: a)Es cierto, la inflación evapora nuestro dinero, pero es más cierto aún que si usted sale a comprar cosas que no son activos, es decir, no generadoras de ganancias (exceptuando todo lo necesario para vivir), lo más seguro es que su dinero lo malgastará, y será imposible recuperarlo. Sin embargo, si más bien decide depositar parte de sus utilidades en una cuenta de ahorro, estará dando no sólo el primer paso, sino “el gran paso”, con miras a invertir en un futuro cercano; b) Si tomó la decisión de ahorrar parte de sus utilidades, y mantiene una cultura de ahorro, estará en el camino de su libertad económica. Esta disciplina, es la que precisamente necesita para mejorar sus finanzas personales. Por el ahorro comienza todo, le sigue la inversión, luego el dinero trabajará para usted. Por último, lo disfrutará y comenzará a ser más compasivo y solidario con las personas que necesiten su ayuda. ¡¿Ahora capta mejor por qué no hay que hacer caso a los economistas en ese aspecto?!
  9. No le pare si alguien le dice pichirre, lo que está haciendo es administrar mejor su dinero. Una vez invité a un amigo a cenar, y cuando salíamos del restaurante, me llamó pichirre ¡¿qué riñones?!, pero así somos los venezolanos.
  10. Evalúe la posibilidad con alguna persona en la cual confíe, si en el mismo mes de noviembre o diciembre, puede invertir parte de su dinero en algún negocio puntual para esta época. Sería una excelente oportunidad de multiplicar sus utilidades, y entraría en el juego del dinero, pero esta vez, del otro lado de la mesa, como microinversionista. Tambien puede optar por adquirir un vehículo que es otro de los bienes que en Venezuela se revaloriza.
Muchas veces asumimos actitudes como normales, porque las hace todo el mundo, pero quizás no nos estén beneficiando. El día que comencé a actuar distinto al resto de las personas, con respecto a cómo gastar el dinero, se gestó un cambio, del cual hoy en día disfruto y mucho. Y no sólo en lo material, sino también en mi calidad de vida.


Adicionalmente,  no olvide que las personas exitosas, son muy buenas ahorradoras. No pichirres, ahorradoras.  

Deje una reserva para cubrir todos sus gastos hasta febrero, recuerde que difícilmente conseguirá quien le preste dinero en esa fecha y si lo consigue se aprovecharan de su necesidad.

Si no sabe cómo administrar eficaz y eficientemente su dinero, especialmente en la época decembrina, otros se encargarán de sacarlo fácilmente de sus bolsillos. El dinero es fiel como el perro, siempre está con quien mejor lo cuida.

Finalmente, recuerde invertir en su salud y la de su familia.


Tomado de Conpullas.com - Dinero y calidad de vida
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El Día Mundial del Corazón es una iniciativa que, desde hace 10 años, el último domingo de septiembre de cada año, promueve la prevención cardiovascular a través de distintas estrategias. Este año la campaña preventiva tiene como eslogan al igual que el año pasado, “Yo trabajo con Corazón”, y bajo el lema “Lugar de trabajo saludable”. Su objeto principal de este año es convencer tanto a empresarios como a trabajadores de la necesidad de convertir los lugares de trabajo en espacios cardiosaludables.
Es Estrés es la respuesta automática y natural de nuestro cuerpo ante las situaciones que nos resultan amenazadoras o desafiantes.

El estrés laboral se refiere al conjunto de fenómenos que ocurren en el individuo como consecuencia de los agentes estresantes provenientes del trabajo. Se inicia ante un conjunto de demandas ambientales que recibe el individuo, a las cuáles debe dar una respuesta adecuada, poniendo en marcha sus recursos para afrontarlas. Cuando la demanda del ambiente (laboral, social, etc.) es excesiva se disparan una serie de reacciones emocionales negativas o desagradables, de las cuáles las más importantes son: la ansiedad, la ira y la depresión.